Las cuatro reglas de El Discurso
del Método en la primera edición de 1637: + análisis
1. Evidencia: no aceptar como verdadero lo que no
ofrezca plena
evidencia, evitando la precipitación y la
prevención.
2. Análisis: dividir las dificultades en tantos elementos
como sea
necesario para resolverlas completamente.
3. Síntesis: Llevar los pensamientos en orden,
procediendo de lo simple a
lo complejo.
4. Verificación: hacer suficientes enumeraciones
y revisiones para tener la
seguridad de no omitir nada.
El Libro Primero de La Geometría trata «De los Problemas que pueden construirse sin emplear
más que círculos y líneas rectas».
En este libro Descartes fija (basándose siempre en El Discurso del Método) la
metodología cartesiana que aplicará a la traducción algebraica de los problemas
geométricos clásicos, de modo que el libro contiene el núcleo de toda la
formulación cartesiana de La Geometría,
siempre íntimamente ligada al método. Empieza el libro con una auténtica
declaración de principios (G.AT,VI, 369):
«Todos los problemas de Geometría pueden
reducirse fácilmente a términos tales, que no es necesario conocer de antemano
más que la longitud de algunas líneasrectas para construirlos.»
El Libro Segundo de La Geometría titulado «De la naturaleza de las líneas curvas»
constade cuatro partes bien diferenciadas:
a) La naturaleza geométrica de las líneas
curvas, vinculada sobre todo a dos cuestionesíntimamente ligadas: los
compases cartesianos y la teoría de la proporción continua.Mientras en el Libro I, sin olvidar
los lugares geométricos, Descartes centra más la atención sobre puntos
individualizados, en el Libro II se proyecta sobre el objeto geométrico Curva. Descartes mantiene la división
clásica griega de los problemas geométricos en planos, sólidos y lineales (que se resuelven con ecuaciones de
segundo, tercer y cuarto o mayor grado, respectivamente) y demuestra que los
problemas planos se construyen con rectas y circunferencias, los sólidos con
secciones cónicas y el resto con líneas más complejas, llamadas por los
antiguos curvas mecánicas,
aunque más correcto sería llamarlas curvas
geométricas. Descartes tiene el propósito de poner un poco de orden en
el estudio de las curvas de la Geometría de los griegos, que según él era un
caos completo, secuela de la limitación platónica de la regla y el compás, al
no ser capaces de distinguir las diversas clases de curvas por no poder
dilucidar la naturaleza de las mismas. Esto es precisamente lo que se propone
Descartes, a base de establecer qué curvas son las que se pueden admitir en
Geometría.
b) El Problema general de Pappus, ahora
tratado con las herramientas precisas para poder clasificar las diversas
soluciones de los diversos planteamientos del mismo. Con el método cartesiano
el clásico Problema de Pappus queda
completamente resuelto.
c) La construcción y propiedades de tangentes y
normales a una curva geométrica. Una vez concebida y definida, de forma
clara y distinta, la naturaleza
geométrica de las líneascurvas, Descartes introduce uno de los
principios básicos de su método: «para
encontrartodas las propiedades de las líneas curvas basta con saber la relación
que tienen todossus puntos con los de las líneas rectas, [...]», y establece
cómo se puede utilizar la expresión algebraica (la ecuación de las curvas) para
determinar los elementos geométricos más notables de las curvas (diámetros,
ejes, centros, etc.) y, en particular, las normales, líneas cuya consideración
y utilidad deriva de los problemas de la reflexión de la luz sobre las
superficies curvas, y que literalmente es considerado por Descartes como el más
importante problema geométrico que pueda ser concebido.
d)
Finalmente Descartes estudia los
Óvalos como curvas especiales que responden a
consideraciones
fijadas de las tangentes o normales. Descartes introduce cuatro amplias familias
de curvas nuevas, de las que las cónicas son casos particulares.
El Libro Tercero de La Geometría trata «De la construcción de los problemas que son sólidos
o más que sólidos» mediante el estudio de la resolución de ecuaciones,
discusión de sus raíces, y relaciones entre los coeficientes. Descartes
pretende ofrecer un método de resolución de cualquier ecuación algebraica. En
realidad sólo llega a la resolución geométrica de un determinado tipo de
ecuaciones de quinto y sexto grado, pero su método quiere ser general. Muestra
que una ecuación puede tener tantas raíces como dimensiones tiene el grado
(existe «la posibilidad de imaginar
tantas raíces como el grado delpolinomio»), da luego su famosa regla de
los signos y adelanta el Teorema de
Ruffini del factor. Descartes introduce como transformaciones de la
variable las traslaciones y lashomotecias (no es el primero, Vieta y Harriot,
respectivamente se habían adelantado a ellas), mediante las cuales consigue
(como había hecho Vieta con anterioridad), reducir el segundo término y cuando
es posible, racionalizar.
Después
de fundamentar las operaciones y propiedades algebraicas necesarias, Descartes introduce
el simple criterio de divisibilidad sobre el término independiente de la
ecuación polinómica (como condición necesaria aunque no suficiente) para
obtención de raíces enteras y a partir de aquí ir reduciendo el grado de la
ecuación mediante el algoritmo de la división. La existencia de una raíz entera
permite caracterizar el problema geométrico inicial que conduce a la ecuación
polinómica en cuestión como un problema
plano, siempre y cuando la raíz sea adecuada para el problema geométrico.
Por ejemplo en el caso de ecuaciones cúbicas con raíz entera, el problema es plano, ya que tras efectuar la división,
obtenemos una ecuación cuadrática, cuyas soluciones, si existen, se obtienen
con regla y compás, de acuerdo con lo establecido en el libro I. En caso de
ausencia de raíces enteras, se puede afirmar, sin duda alguna, que el problema
geométrico inicial es sólido y Descartes establece entonces que sólo hay dos
formas de resolver la ecuación mediante la intervención de los clásicos
problemas: la duplicación del cubo y
la trisección del ángulo. De hecho,
todo problema cúbico es equivalente a uno de estos dos problemas geométricos (G.AT,VI,
471-475). He aquí un nuevo y magnífico éxito del método cartesiano aplicado a
la Geometría: las ecuaciones del Álgebra son el reflejo lingüístico de los
problemas de la Geometría.
Cómo se llega a las
ecuaciones que sirven para resolver los problemas
«Así, si se quiere resolver algún problema,
debe de antemano considerarse como ya resuelto, y dar nombre a todas las líneas
que parecen necesarias para construirlo,tanto a las que son desconocidas como a
las otras. Luego, sin considerar ninguna diferencia entre estas líneas
conocidas y desconocidas, se debe examinar la dificultad según el orden que se
presente como más natural de todos, en la forma como aquellas líneas dependen
mutuamente las unas de las otras, hasta que se haya encontrado la manera de
expresar una misma cantidad de dos maneras: lo que se denomina una ecuación,
pues [el resultado de] los
términos de una de esas dos formas son iguales a los de la otra.»
He aquí
una aplicación directa de los procedimientos del Análisis y la Síntesis
tal como los había descrito Pappus en El
Tesoro del Análisis del Libro VII de la Colección Matemática y tal como lo había aplicado Vieta con
la intervención del Álgebra en su Arte
Analítica. Todo conduce a determinar la ecuación del problema geométrico,
es decir, transitar de la Geometría al Álgebra mediante la metodología cartesiana,
siguiendo unas pautas que Descartes ya había insinuado en las Reglas XVII–XXI
de las Regulae:
a)
Suponer el problema resuelto.
b) Dar
nombre a todos los segmentos que parecen necesarios.
El propio
Análisis nos ayudará a
determinar quiénes son éstos, tanto los conocidos (datos) como los desconocidos
(incógnitas) sin considerar ninguna diferencia entre ellos.
Estos dos
primeros pasos corresponden al Análisis
en sentido de Pappus. Ahora examinando el problema, siguiendo un orden
basado en la intuición o en el Análisis
anterior, estableciendo las relaciones que existen entre las diversas
segmentos –los conocidos y los desconocidos– hemos de conseguir expresar un mismo
segmento por medio de dosexpresiones algebraicas diferentes, lo que permite
realizar la Síntesis, es decir:
c)
Determinar la ecuación entre las longitudes conocidas y las desconocidas. Finalmente
para resolver de forma definitiva el problema quedan dos pasos:
d)
Resolver la ecuación resultante.
e)
Construir geométricamente la solución.
Al
plantearse problemas geométricos en la Síntesis
se han de obtener soluciones geométricas para cuya construcción el
Álgebra será el instrumento analítico esencial. Así pues, ante un problema
geométrico se aplicará todo un protocolo de actuación –el método cartesiano–:
se empieza suponiendo el problema resuelto y se consideran las relaciones entre
las líneas, lo que lleva al establecimiento de las ecuaciones, es decir, el estudio
analítico se complementa con la síntesis algebraica que lleva a la construcción
de la solución. El Análisis y el Álgebra que están ordenados al estudio y conocimiento
de la figura, permiten traducir los datos geométricos de forma que sean tratables
por medio del cálculo algebraico; se concluye el problema de Álgebra planteando
y resolviendo las ecuaciones y finalmente los resultados obtenidos deben ser
traducidos de nuevo al lenguaje geométrico, operación que nos da por fin la
construcción de la solución. El Álgebra es un instrumentoque finalmente nos ha
de reconducir a la Geometría. Continúa el texto de Descartes con la primera
manifestación irónica de las diversas presentes en La Geometría
«[...] Y pueden siempre reducirse así todas las
cantidades desconocidas a una sola, cuando el problema puede construirse
mediante círculos y líneas rectas, o bien por secciones cónicas o aun por
ninguna otra línea que no esté compuesta, sino en uno o dos grados más. Pero no
me detengo a explicar esto con más detalle para no privar a cada uno del placer
de aprenderlo por sí mismo, ni impedir el cultivo útil del propio
espíritu ejercitándolo, que es, a mi parecer, la
principal utilidad que puede obtenerse
de esta ciencia, [...]»
BIOGRAFIA
René Descartes1
(La Haye, Turena francesa, 31 de marzo de 1596 - Estocolmo, Suecia, 11 de
febrero de 1650), también llamado Renatus Cartesius, fue un filósofo,
matemático y físico francés, considerado como el padre de la geometría
analítica y de la filosofía moderna, así como uno de los nombres más destacados
de la revolución científica.
Es también
conocido como Cartesius, que era la forma latinizada en la cual escribía su
nombre, nombre del que deriva la palabra cartesiano.
Hizo famoso el
célebre principio cogito ergo sum, ("pienso, luego existo"), elemento
esencial del racionalismo occidental, y formuló el conocido como "Método
cartesiano", pero del "cogito" ya existían formulaciones anteriores,
alguna tan exacta a la suya como la de Gómez Pereira2 en 1554, y del Método
consta la formulación previa que del mismo hizo Francisco Sánchez en 1576.3
Todo ello con antecedentes en Agustín de Hipona4 y Avicena,5 por lo que ya en
su siglo fue acusado de plagio, entre otros por Pierre Daniel Huet.6
Escribió una
parte de sus obras en latín, que era la lengua internacional del conocimiento y
la otra en francés. En física está considerado como el creador del mecanicismo,
y en matemática, de la geometría analítica. Se lo asocia con los ejes
cartesianos en geometría, con la iatromecánica y la fisiología mecanicista en
medicina, con el principio de inercia en física, con el dualismo filosófico
mente/cuerpo y el dualismo metafísico materia/espíritu. No obstante parte de
sus teorías han sido rebatidas -teoría del animal-máquina- o incluso
abandonadas -teoría de los vórtices-. Su pensamiento pudo aproximarse a la
pintura de Poussin7 por su estilo claro y ordenado.
Su método
filosófico y científico, que expone en Reglas para la dirección de la mente
(1628) y más explícitamente en su Discurso del método (1637), establece una
clara ruptura con la escolástica que se enseñaba en las universidades. Está
caracterizado por su simplicidad —en su Discurso del método únicamente propone
cuatro normas— y pretende romper con los interminables razonamientos
escolásticos. Toma como modelo el método matemático, en un intento de acabar
con el silogismo aristotélico empleado durante toda la Edad Media.
Consciente de las
penalidades de Galileo por su apoyo al copernicanismo, intentó sortear la
censura, disimulando de modo parcial la novedad de las ideas sobre el hombre y
el mundo que exponen sus planteamientos metafísicos, unas ideas que supondrán
una revolución para la filosofía y la teología. La influencia cartesiana estará
presente durante todo el S.XVII: los más importantes pensadores posteriores
desarrollaron sistemas filosóficos basados en el suyo; no obstante, mientras
hubo quien asumió sus teorías -Malebranche o Arnauld- otros las rechazaron
-Hobbes, Spinoza, Leibniz o Pascal-.
Establece un
dualismo sustancial entra alma -res cogitans, el pensamiento- y cuerpo -res
extensa, la extensión-.8 Radicalizó su posición al rechazar considerar al
animal, al que concibe como una «máquina»,9 como un cuerpo desprovisto de alma.
Esta teoría será criticada durante la Ilustración, especialmente por Diderot,
Rousseau y Voltaire.